Debe ser verdad eso de que el primer amor no se olvida...
Porque después de tantos años, todavía se me revuelme algo por dentro cuando lo veo.
No sabría como calificarlo.
Amor no es. Al menos no después de tanto tiempo.
Pero es una sensaión de desear que todo le vaya bien.
Que tenga una vida completa y que sea feliz.
Es mucho cariño. Eso siempre.
No es porque él me hiciese mujer. Eso era un detalle que podía haber ocurrido en otro momento con otra persona. Pero con él fueron otras muchas cosas.
Fueron paseos por el parque, meriendas compartidas. Buscar los mometos para estar a solas, las primeras ilusiones de futuro y los primeros desngaños,las primeras discusiones, y un cúmulo de sensaciones compartidas con él por primera evz.
Alegría, vitalidad, amor, deseo...
Pero con el tiempo también aparecieron el desencanto, la responsabilidad, el enfado, el egoismo...
Han pasado... 14 años.
¡14 años!
Y aún recuerdo las noches de invierno bajo la manta compartiendo una pequeña cama, una escapa de fin de semana, aquellas Navidades en familia, la primera separación que conseguimos superar...
Ya no somos aquellos muchachos de hace tanto tiempo.
Ahora somos adultos con nuevas vidas, nuevos valores, nuevos compromisos, nuevas amistades...
Pero hay algo que nos sigue uniendo cada cierto tiempo.
Dentro de poco nos volveremos a ver, y nos comportaremos como dos viejos amigos que no tenemos mucho contacto, pero siempre sabemos de la vida del otro.
Nos preguntaremos mil cosas, nos reiremos de viejas anecdotas y nos contaremos nuevas noticias.
Y yo recordaré todos buenos momentos, olvidando los malos, pero sabiendo que no salió bien, porque una cosas es ser amigos y otra ser pareja. Y como pareja... no era lo que nos llenaba.
Pero es cierto... el primer amor no se olvida.
jueves, 9 de octubre de 2008
lunes, 21 de julio de 2008
Mi momento
Aquí, a orillas del Ebro, con un viento, que a algunas molesta, no por el frío, si porque descoloca su elegante peinado de peluquería; me encuentro con mis inseparables Serrat y Sabina, y mi amigo el cuaderno.
Este amigo que me ayuda a recordar algunas de las mil ideas, que por minuto, aparecen en mi cabeza por un tiempo tan breve, qu esin él no podría plasmar después en mi otro apéndice... el ordenador.
Ahora estoy esperando algo que sé que va a doler.
Sujetando como puedo las hojas, porque el Cierzo está abriéndose camino para demostrar a los forasteros viajeros lo que es el viento en Aragón.
Lo que para ellos será un viento huracanado, aún es una cálida brisa, que si decide mostrarse en todo su esplendor, puede hacer, que alguien como yo, de una buena masa corporal, tenga que resguardarse para no ser tirado al suelo.
Estoy esperando un espectáculo audiovisual sobre el destrozo que los seres humanos estamos haciendo al medio ambiente. En particular al agua.
Esto me recuerda, aún estando lejos de mi apéndice casero, a mi amiga Pardal.
Sé que cuando empieza una de sus historias voy a sufrir, me va a doler y voy a llorar.
Como ahora.
Pero me meto de lleno en la historia, porque sé que hay una esperanza de que todo se arregle. Que tenga solución.
Aquí es lo mismo.
La historia tiene un final con un guiño a la esperanza.
Con un grano de cada uno de nosotros en la montaña podemos conseguir un "Desarrollo Sostenible".
Este amigo que me ayuda a recordar algunas de las mil ideas, que por minuto, aparecen en mi cabeza por un tiempo tan breve, qu esin él no podría plasmar después en mi otro apéndice... el ordenador.
Ahora estoy esperando algo que sé que va a doler.
Sujetando como puedo las hojas, porque el Cierzo está abriéndose camino para demostrar a los forasteros viajeros lo que es el viento en Aragón.
Lo que para ellos será un viento huracanado, aún es una cálida brisa, que si decide mostrarse en todo su esplendor, puede hacer, que alguien como yo, de una buena masa corporal, tenga que resguardarse para no ser tirado al suelo.
Estoy esperando un espectáculo audiovisual sobre el destrozo que los seres humanos estamos haciendo al medio ambiente. En particular al agua.
Esto me recuerda, aún estando lejos de mi apéndice casero, a mi amiga Pardal.
Sé que cuando empieza una de sus historias voy a sufrir, me va a doler y voy a llorar.
Como ahora.
Pero me meto de lleno en la historia, porque sé que hay una esperanza de que todo se arregle. Que tenga solución.
Aquí es lo mismo.
La historia tiene un final con un guiño a la esperanza.
Con un grano de cada uno de nosotros en la montaña podemos conseguir un "Desarrollo Sostenible".
domingo, 20 de julio de 2008
La Comunidad
(Y no es la del anillo)
Hace unos meses, cerca del final de una telenovela que me tenía totalmente enganchada, encontré una Comunidad de gente que le gustaba la misma novela que a mí.
No lo pensé mucho, y me apunté.
Allí me enteraba de los cambios de horario, curiosidades sobre los actores, leía los resúmenes de lo que iba a pasar, e incluso veía los capítulos por adelantado a través de ella.
Hasta que descubrí un mundo nuevo para mí... los fan-fic.
Al principio no entendía nada de lo que estaba leyendo, y tuve que empaparme de una serie de directrices para enterarme.
Un fan-ficción es un relato escrito con los personajes de la serie o novela o película que a uno le gusta, pero contando lo que uno quiere.
Al menos eso es lo que yo entendí.
Pasé horas y horas y horas leyendo lo que durante tanto tiempo habían ido escribiendo las demás "Comuneras". Digo "las" porque creo que no he leído allí ningún fan-fic escrito por un chico.
El caso es, que aquello se convirtió en un vicio.
Tras varias semanas de leer sin descanso, empezó a picarme el gusanillo de algo que yo hacía, pero en otro plano.
Creo que escribo desde siempre. Desde que en el colegio nos mandaban como tarea escribir resúmenes de libros, o redacciones para la clase de Lenguaje.
Mi imaginación es grande, y cuando empecé a trabajar en un sitio, donde las experiencias eran dignas de ser contadas, empecé con "un libro" del que llevo escritos unos veinte capítulos en seis años.
Si mi amiga Ana, con la escribo a medias ese "libro", viese que en la comunidad llevo "colgados" unos cuantos fics o mini-fics, seguro que me echaba la bronca por no poner el mismo empeño en nuestro proyecto.
Sólo que ese proyecto es mucho más complejo que escribir sobre unos personajes ya creados, con su propia personalidad y unas bases establecidas de lo que han sido sus vidas.
Últimamente me salgo un poco de lo que debería ser un fan-fic propiamente dicho, pues estoy cambiando un poco la personalidad de estos personajes.
Me gusta que la mujer sea una chica con más caracter, más definida desde el primer momento, y que el hombre sea más receptivo con lo que pasa a su alrededor.
Pero sigo escribiendo.
En aquella Comunidad encontré a una ESCRITORA (así con mayúsculas) cuyos relatos me hacían sentir todos los sentimientos que sus personajes sentían,
El miedo, el amor, la tristeza, la soledad, el odio, la rabia, el cariño, la amistad, el dolor...
Comencé a hablar con ella para confirmar, como no podía ser de otra manera, que es una mujer con una gran sensibilidad.
A mi me gusta decir que tiene ese "Don" que se necesita para transmitir los sentimientos a través de unas palabras. ¡Y vaya si lo tiene!
Leo todo lo que escribe, creo, y me gusta tanto... que creo que deberíamos crear un Club de Fans y animarla a que envíe algún relato a concurso.
Quizá haríamos como en la serie que nos unió, y mandaríamos uno sin que ella lo supiese.
No hace mucho conocí a una tocaya, también en la Comunidad, que tiene una imaginación desbordante.
Empecé por darle el capricho de escribir una escena que ella había imaginado. Seguí por pedirle ayuda para ponerle el título a uno de mis modestos relatos, y ahora estamos escribiendo un fic a medias.
He encontrado gente maravillosa en esa Comunidad, y no sé cuanto durará, pero lo cierto es que aparecieron en el momento que lo necesitaba, con las palabras que me hacían falta y la mano tendida para lo que hiciese falta.
Hay personas que pasan por nuestra vida a las que no puedes dejar pasar sin más. Y ellas son ese tipo de gente.
De las que aprendes y disfrutas con su compañía, con su conversación o incluso con su silencio.
Por eso he de darle las gracias a esa Comunidad que tantas alegrías ha aportado a mi vida.
Gracias a "La Comunidad de Bea".
Hace unos meses, cerca del final de una telenovela que me tenía totalmente enganchada, encontré una Comunidad de gente que le gustaba la misma novela que a mí.
No lo pensé mucho, y me apunté.
Allí me enteraba de los cambios de horario, curiosidades sobre los actores, leía los resúmenes de lo que iba a pasar, e incluso veía los capítulos por adelantado a través de ella.
Hasta que descubrí un mundo nuevo para mí... los fan-fic.
Al principio no entendía nada de lo que estaba leyendo, y tuve que empaparme de una serie de directrices para enterarme.
Un fan-ficción es un relato escrito con los personajes de la serie o novela o película que a uno le gusta, pero contando lo que uno quiere.
Al menos eso es lo que yo entendí.
Pasé horas y horas y horas leyendo lo que durante tanto tiempo habían ido escribiendo las demás "Comuneras". Digo "las" porque creo que no he leído allí ningún fan-fic escrito por un chico.
El caso es, que aquello se convirtió en un vicio.
Tras varias semanas de leer sin descanso, empezó a picarme el gusanillo de algo que yo hacía, pero en otro plano.
Creo que escribo desde siempre. Desde que en el colegio nos mandaban como tarea escribir resúmenes de libros, o redacciones para la clase de Lenguaje.
Mi imaginación es grande, y cuando empecé a trabajar en un sitio, donde las experiencias eran dignas de ser contadas, empecé con "un libro" del que llevo escritos unos veinte capítulos en seis años.
Si mi amiga Ana, con la escribo a medias ese "libro", viese que en la comunidad llevo "colgados" unos cuantos fics o mini-fics, seguro que me echaba la bronca por no poner el mismo empeño en nuestro proyecto.
Sólo que ese proyecto es mucho más complejo que escribir sobre unos personajes ya creados, con su propia personalidad y unas bases establecidas de lo que han sido sus vidas.
Últimamente me salgo un poco de lo que debería ser un fan-fic propiamente dicho, pues estoy cambiando un poco la personalidad de estos personajes.
Me gusta que la mujer sea una chica con más caracter, más definida desde el primer momento, y que el hombre sea más receptivo con lo que pasa a su alrededor.
Pero sigo escribiendo.
En aquella Comunidad encontré a una ESCRITORA (así con mayúsculas) cuyos relatos me hacían sentir todos los sentimientos que sus personajes sentían,
El miedo, el amor, la tristeza, la soledad, el odio, la rabia, el cariño, la amistad, el dolor...
Comencé a hablar con ella para confirmar, como no podía ser de otra manera, que es una mujer con una gran sensibilidad.
A mi me gusta decir que tiene ese "Don" que se necesita para transmitir los sentimientos a través de unas palabras. ¡Y vaya si lo tiene!
Leo todo lo que escribe, creo, y me gusta tanto... que creo que deberíamos crear un Club de Fans y animarla a que envíe algún relato a concurso.
Quizá haríamos como en la serie que nos unió, y mandaríamos uno sin que ella lo supiese.
No hace mucho conocí a una tocaya, también en la Comunidad, que tiene una imaginación desbordante.
Empecé por darle el capricho de escribir una escena que ella había imaginado. Seguí por pedirle ayuda para ponerle el título a uno de mis modestos relatos, y ahora estamos escribiendo un fic a medias.
He encontrado gente maravillosa en esa Comunidad, y no sé cuanto durará, pero lo cierto es que aparecieron en el momento que lo necesitaba, con las palabras que me hacían falta y la mano tendida para lo que hiciese falta.
Hay personas que pasan por nuestra vida a las que no puedes dejar pasar sin más. Y ellas son ese tipo de gente.
De las que aprendes y disfrutas con su compañía, con su conversación o incluso con su silencio.
Por eso he de darle las gracias a esa Comunidad que tantas alegrías ha aportado a mi vida.
Gracias a "La Comunidad de Bea".
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