lunes, 21 de julio de 2008

Mi momento

Aquí, a orillas del Ebro, con un viento, que a algunas molesta, no por el frío, si porque descoloca su elegante peinado de peluquería; me encuentro con mis inseparables Serrat y Sabina, y mi amigo el cuaderno.
Este amigo que me ayuda a recordar algunas de las mil ideas, que por minuto, aparecen en mi cabeza por un tiempo tan breve, qu esin él no podría plasmar después en mi otro apéndice... el ordenador.

Ahora estoy esperando algo que sé que va a doler.

Sujetando como puedo las hojas, porque el Cierzo está abriéndose camino para demostrar a los forasteros viajeros lo que es el viento en Aragón.
Lo que para ellos será un viento huracanado, aún es una cálida brisa, que si decide mostrarse en todo su esplendor, puede hacer, que alguien como yo, de una buena masa corporal, tenga que resguardarse para no ser tirado al suelo.

Estoy esperando un espectáculo audiovisual sobre el destrozo que los seres humanos estamos haciendo al medio ambiente. En particular al agua.

Esto me recuerda, aún estando lejos de mi apéndice casero, a mi amiga Pardal.
Sé que cuando empieza una de sus historias voy a sufrir, me va a doler y voy a llorar.
Como ahora.
Pero me meto de lleno en la historia, porque sé que hay una esperanza de que todo se arregle. Que tenga solución.

Aquí es lo mismo.
La historia tiene un final con un guiño a la esperanza.
Con un grano de cada uno de nosotros en la montaña podemos conseguir un "Desarrollo Sostenible".

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